Islas que flotan: se desprenden de alta mar,
son deidades intentando escapar.
Se despiden de las olas, ya no pueden amar.
Sueños desordenados
Más allá de la maleza la ciudad es un monstruo,
una masa retorcida de concreto y basura
una aberración engendrada por dictadores
adornada de sueños que se mancharon,
fantasías que se marcharon;
que se marcharon lejos sin saber de que huían.
El hormigón acaricia mi espalda.
Somos un paraíso fallido
uno de cuantos experimentos de dios;
nos estamos ahogando con la primavera.
Cuántos han muerto buscando la eternidad.
Cuántos la encontraron.
Somos las lagrimas jamás enjugadas
que botaron por estos canallas
al percutir su arma por primera vez.
Estoy cansado, solamente queda
descansar en este delirio rojo carmín.
Ahora yo me encierro por dentro
como una monja que huye de la carne.
Me escondo en tus pechos
sueño con los volcanes y renuncio al placer.
Me estoy enfriando.
Espectros
Cuándo van a parar estos sueños donde somos un beso en el río.
Un beso perdido en la oscuridad y el frío,
un beso azul,
un beso que me agota al despertar.
Sonríes.
Un beso que solo habita en mí,
un beso en medio del ruido,
un beso que marca cuando debo despertar.
No quiero ver el sol.
Nos ocultamos todas las noches,
todas las noches en mis sábanas,
en mis sábanas como un espejo roto.
La luz toca tu espalda.
Todos los haz convergen hacía nosotros,
sera nuestro último recuerdo,
estamos pasando.
Voy a despertar, pronto.
¿Por qué debería quedarme?
Sí la que está flotando inerte no eres tú y
ese de allí no soy yo.
Mas el agua no logra distorsionar la bella silueta de tu nariz.
Once
Soy un mal momento en tu vida,
soy las rosas secas que guardas en las páginas de tu biblia.
Así, dios se habrá marchitado.
Azul
He perdido mis noches en ti pequeña,
soñando con tus pómulos fríos y blancos
que dejan escapar un tímido rubor
que me invitan a besarlos.
Pequeña niña blanca eres el fuego
que arrasa mi cama, nunca se apaga.
Soñé que era dios, el creador de este desastre y te olvidaba por los siglos de los siglos; milenio tras milenio.
Escapando como el haz de luz que huye hacia la mañana.
La paz nos desea.
Que mi vida expire en los surcos de tu rostro y en el humo de los cigarrillos mientras mi sueños mueren antes de nacer recostados en flores violetas; silvestres y despojadas de cualquier cuidado.
El universo nos teme.
Renaciste en las alturas junto a aquellas azoteas, terrazas y paredes agrietadas de hoteles que dejaban mostrar la pintura de décadas atrás como escamas. Dibujabas silenciosamente patrones en el suelo, como Castel, mientras el día se alzaba amenazante a nuestras espaldas listo para consumirnos.
Los niños suicidas no van al cielo.
Observa como las nubes se agolpan sobre nosotros tan indiferentes y lejanas, mofándose de nuestra agonía; del momento que pasa y no vuelve. Tu belleza me sume en la melancolía, es el paraíso de las pesadillas, un abismo profundo sin retorno. Siempre has estado a mi lado.
El amor nos odia.
Quizá moriremos lejos porque fundamos nuestro amor en bloques de arena y grava, cimientos de miedos eternos.
Vivo en vos, en lo más repugnante de tu ser donde los temores ahogan y la ansiedad corroe.
Las estrellas siempre permanecerán para guiarnos, mientras la oscuridad de la noche nos cubre y oculta como si fuéramos perros hambrientos y heridos.
Estás en la intensidad del final del día.
Te espero en donde lo nuestro ya no es nuestro.
Désirée
Tú sonrisa es la de mil hazañas y patrañas infantiles, como el susurro y el trueno, me invita, y, es embriagante un absoluto paraíso musical, un oasis visual; no resistiré.
Los surcos que nacen en tus mejillas ríen y bailan ante mis ojos cerrados, los sueños son gentiles me permiten acercarme y ver como tus tímidos dientes me saludan.
Gestos que desconozco, mi mente los ha creado para llamar tu atención, para escribir estas letras y justificar su existencia.
Yo te llamaría deseo porque todo da vueltas y regresa a ti; las nubes mueren y llueve en ti, los peces lloran y sus lagrimas renacen como las tuya, la luna se marchita y te confiere su resplandor, mi alma se resiente.
Eres deseo.
No tengo razón verte, no te conozco; serás deseo, serás un reflejo de las constelaciones de arriba, una estela de luz cada vez que cierro los ojos, una gama de anhelo y mi sangre esparcida en el lienzo.
Eres como la mar, imperfecta, siempre estarás; cuando estoy buscando, siempre te encuentro.
Soy completamente finito.
Soy completamente finito.
Mayo
Toda mi violencia es mayor que la de las calles.
Toda mi violencia me enloquece.
Toda tu violencia me hace dormir.
Toda mi violencia me hace eterno.
Toda mi violencia vomita.
Toda tu violencia me pertenece.
Toda mi violencia te ama.
Toda mi violencia te hace añicos, como los vinilos en las fogatas del invierno.
Toda tu violencia me compromete.
Toda mi violencia es un caballo gimiendo.
Toda mi violencia es un espiral de miradas morbosas.
Toda tu violencia arruinó mi existencia.
Vivimos al día a día: bala a bala.
No.
No.
Estamos por debajo del infierno, nos ha parido el mismo Satanás en una noche oscura convirtiéndonos en niños de la posguerra, enfrentando esta nueva batalla sin cuartel, carente de sentido.
En la guerra eras Mayor: ahora sos Presidente y sí estás buscando que te corten la garganta, lo conseguirás.
No quiero saberlo.
C
Estoy enamorado de mi tristeza, de su soledad eterna desperdiciada día a día en los pantanos de abril.
Te recorro en un suspiro lleno de vida pero te estás asfixiando con los ojos cerrados, negando los señales de destellos que arroja tu mirada.
Atesoro recuerdos y sos uno que no logro recordar, a no ser por las flores violetas, el opio, el campo y el viento: probablemente nuestras mentes tienen destellos de pasados alternos, futuros inciertos y presentes paralelos.
Volcado en la inmensidad de tu ser despierto deseando no despertar: paso todo el día alrededor de tus pies ahogando cada una de mis creencias en las ciénagas de tu amor, agua oscura de abril, la vida y muerte de Firmín.
Cuántas vidas extrañas y nos hemos cruzado en tantas de ellas: Nos conocimos desde siempre ¿Por qué llorabas sí éramos niños?
Estamos muertos cada vez que te pienso, solo así somos eternos: cambiaría todos tus dolores, me los comería uno a uno atiborrándome de pasteles llenos de tu ser, de viento, pesadillas, de pastillas, lunares, de dilemas morales y gestos obscenos.
Me abandonaste padre, yo te abandono: no hay religión que pueda salvarme.
No hay amor.
No hay odio.
No hay esperanza.
No hay decepción.
No hay postre.
Arrúllame por la noche: llega cuando la luz esté apagada así no podré verte y susurra a mi odio estas palabras para que resbalen a mis tímpanos embotados: “Todos vamos a morir sin paz.”
Nos conocemos de muchas vidas atrás: si estuviéramos juntos todo perdería sentido.
Hotel
Somníferos y siestas forzadas; solo así te veo.
Sangre, pavimento y un día gris; tómame violentamente, llévame a donde pertenezco.
Quiero regresar a tu vientre.
Té y postres baratos; no te veo.
No te veo como en mis sueños, ellos me engañan de manera gentil.
Malnacido solitario.
Estás loca.
Apenas te conozco, viví desde el día en que naciste.
La televisión siempre está encendida.
Si te apunto con un arma, entenderás mi punto de vista.
Estoy loco.
Te veré en cada una de mis vidas.